"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música…"
Fragmento extraído de "el fin", Jorge Luis Borges.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música…"
“If a person has ugly thoughts, it begins to show on the face. And when that person has ugly thoughts every day, every week, every year, the face gets uglier and uglier until you can hardly bear to look at it.
A person who has good thoughts cannot ever be ugly. You can have a wonky nose and a crooked mouth and a double chin and stick-out teeth, but if you have good thoughts it will shine out of your face like sunbeams and you will always look lovely.”
"-Él le repite que se quiere casar. Ella le contesta que lo quiere con toda el alma, y que no quiere irse más de esa casa, se siente tan bien ahí, y mira y las cortinas son de terciopelo oscuro para atajar la luz y para hacer entrar la luz ella va y las corre y detrás hay otro cortinado de encaje. Se ve entonces toda la decoración de fin de siglo. Ella pregunta quién eligió esas cosas tan lindas y me parece que él le cuenta que está ahí presente la madre, en todos esos adornos, que la madre era muy buena y la hubiese querido a Irena, como una hija. Irena se le acerca y le da un beso casi de adoración, como se besa a un santo, ¿no?, en la frente. Y le pide que nunca la deje, que ella quiere estar con él para siempre, que lo único que quiere es poder despertarse cada día para volver a verlo, siempre al lado de ella..., pero que para ser su esposa de verdad le pide que le dé un poco de tiempo, hasta que se le pasen todos los miedos...
-Vos te das cuenta lo que le pasa, ¿no?
-Que tiene miedo de volverse pantera.
-Bueno, yo creo que ella es frígida, que tiene miedo al hombre, o tiene una idea del sexo muy violenta, y por eso inventa cosas."
"...la cara linda y alegre del muchacho en el recuerdo de la sirvientita y me digo yo: ¿Qué es lo que hace linda a una cara?, ¿por qué dan tantas ganas de acariciarla a, una cara linda?, ¿por qué me dan ganas de siempre tenerla cerca a una cara linda, de acariciarla, y de darle besos?, una cara linda tiene que tener una nariz chica, pero a veces las narices grandes también tienen gracia, y los ojos grandes, o que sean ojos chicos pero que sonríen, ojitos de bueno..."
"-Sí, pero, ¿qué me dice de los bomberos?-Ah. -Beatty se inclinó hacia adelante entre la débil neblina producida por su pipa-. ¿Qué es más fácil de explicar y más lógico? Cómo las universidades producían más corredores, saltadores, boxeadores, aviadores y nadadores, en vez de profesores, críticos, sabios y creadores, la palabra "intelectual", claro está, se convirtió en el insulto que merecía ser. Siempre se teme a lo desconocido. Sin duda, te acordarás del muchacho de tu clase que era excepcionalmente "inteligente", que recitaba la mayoría de las lecciones y daba las respuestas, en tanto que los demás permanecían como muñecos de barro, y le detestaban. ¿Y no era ese muchacho inteligente al que escogían para pegar y atormentar después de las horas de clase? Desde luego que sí. Hemos de ser todos iguales. No todos nacimos libres e iguales, como dice la Constitución, sino todos hechos iguales. Cada hombre, la imagen de cualquier otro. Entonces, todos son felices, porque no pueden establecerse diferencias ni comparaciones desfavorables. ¡Ea! Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma. Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho? ¿Yo? No lo resistiría ni un minuto. Y así, cuando, por último, las casas fueron totalmente inmunizadas contra el fuego, en el Mundo entero (la otra noche tenías razón en tus conjeturas) ya no hubo necesidad de bomberos para el antiguo trabajo. Se les dio una nueva misión, como custodios de nuestra tranquilidad de espíritu, de nuestro pequeño, comprensible y justo temor de ser inferiores. Censores oficiales, jueces y ejecutores. Eso eres tú Montag. Y eso soy yo."
"...Ya entonces había empezado a cuestionarme la calidad de las lecciones teóricas, de todas las lecciones teóricas, empezando por la primera, y me atormentaba la sospecha de que el amor y el sexo no podían coexistir como dos cosas completamente distintas, me convencí a mí misma de que el amor tenía que ser otra cosa.
La mitad de mi vida, ni más ni menos que la mitad de mi vida, había girado exclusivamente en torno a Pablo. Nunca había amado a nadie más.
Eso me asustaba. Mi limitación me asustaba.
Me sentía como si todos mis movimientos, desde que saltaba de la cama cada mañana hasta que me zambullía en ella nuevamente por la noche, hubieran sido previamente concebidos por él.
Eso me abrumaba. Su seguridad me abrumaba.
Entonces me convencí de que jamás crecería mientras siguiera a su lado, y cumpliría treinta y cinco, y luego cuarenta, y luego cuarenta y cinco, cincuenta y cinco, y hasta sesenta y seis, la edad de mi madre, y no habría llegado a crecer nunca, sería una niña eternamente, pero no una hermosa niña de doce años, como cuando vivíamos en aquella casa falsa, enorme y vacía, en la que no transcurría el tiempo, sino un pobre monstruo de sesenta y seis años, sumido en la maldición de una infancia infinita.
La autocompasión es una droga dura.
Por eso me fui. Pero nunca había podido olvidar que antes, por lo menos, era feliz..."
"...Él es la razón de mi vida, pensé. Era un pensamiento viejo ya, trillado, formulado cientos de veces en su ausencia, rechazado violentamente en los últimos tiempos, por pobre, por mezquino y por patético, existían tantas grandes causas en el Mundo, todavía, pero entonces, mientras me besaba y me mecía en sus brazos, era solamente la verdad, la verdad pura y simple, él era la única razón de mi vida..."
"Entonces se volvió sobre sus pasos, bajó la cuesta, y atravesó el mundo. El mundo entero.
Llegó a su pueblo, cruzó la plaza, caminó hasta el árbol y le preguntó al hombre que estaba sentado a su sombra:
¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?
Y el hombre dijo con la voz quebrada:
Te espero.
Después él levantó la cabeza y ella vio que tenía los ojos de agua, la acarició y ella supo que tenía las manos de seda, la llevó a volar y ella supo que tenía también los pies de alas."
"Never love a wild thing, Mr Bell.-Holly advised him- That was Doc's mistake. He was always lugging home wild things.. A hawk with a hurt wing. One time it was a full-grown bobcat with a broken leg.But you can’t give your heart to a wild thing: the more you do, the stronger they get. Until they’re strong enough to run into the woods. Or fly into a tree. Thene a taller tree. Then the sky. That’s how you’ll end up, Mr. Bell. If you let yourself love a wild thing. You’ll end up looking at the sky.”
"...For her, this was always a blisful time of day. She knew he didn't want to speak much until the first drink was finished, and she, on her side, was content to sit quietly, enjoying his company after the long hours alone in the house. She loved to luxuriate in the presence of this man, and to feel -almost as a sunbather feels the sun- that warm male glow that came out of him to her when they were alone together. She loved him for the way he sat loosely in a chair, for the way he came in a door, or moved slowly across the roomwith long strides. She loved the intent, far look in his eyes when they rested on her, the funny shape of the mouth, and especially the way he remained silent about his tiredness, sitting still with himself until the whisky had taken some of it away..."
"...De todo esto nace una controversia: si es mejor ser amado que temido, o al contrario. Se responde que se querría ser lo uno y lo otro; pero dado que resulta difícil reunir las dos condiciones juntas, es mucho más seguro ser temido que amado, si se tiene que faltar a alguna de las dos. Porque de los hombres se puede decir que, en términos generales, son ingratos, volubles, falsos, simuladores y disimuladores, que huyen los peligros y que son ambiciosos de dinero; y que mientras les haces bien, te siguen totalmente y te ofrecen su sangre, sus bienes, la vida y los hijos -como dije más arriba-, cuando la necesidad se siente lejos; pero cuando esta se acerca, se rebelan. Y el príncipe que se ha creído totalmente sus palabras, al carecer de otro tipo de apoyos, se pierde. Porque las amistades que se adquieren con dinero, y no con nobleza y grandeza de ánimo, se compran, pero no se tienen, y en los tiempos difíciles no se pueden rentabilizar. Y los hombres se lo piensan menos a la hora de ofender a uno que se hace amar que al que se hace temer; porque el amor es un vínculo de obligación que, al ser los hombres malos, se rompe a la mínima ocasión frente a la utilidad propia, pero el temor procede de un miedo al castigo que no te abandona jamás..."
Afirmación. Contra viento y marea, el sujeto afirma el amor como valor.
"Sentía náuseas, náuseas de muerte después de tan larga agonía; y, cuando por fin me desataron y me permitieron sentarme, comprendí que mis sentidos me abandonaban. La sentencia, la atroz sentencia de muerte, fue el último sonido reconocible que registraron mis oídos. Después, el murmullo de las voces de los inquisidores pareció fundirse en un soñoliento zumbido indeterminado, que trajo a mi mente la idea de revolución, tal vez porque imaginativamente lo confundía con el ronroneo de una rueda de molino. Esto duró muy poco, pues de pronto cesé de oír. Pero al mismo tiempo pude ver... ¡aunque con qué terrible exageración! Vi los labios de los jueces togados de negro. Me parecieron blancos... más blancos que la hoja sobre la cual trazo estas palabras, y finos hasta lo grotesco; finos por la intensidad de su expresión de firmeza, de inmutable resolución, de absoluto desprecio hacia la tortura humana. Vi que los decretos de lo que para mí era el destino brotaban todavía de aquellos labios. Los vi torcerse mientras pronunciaban una frase letal. Los vi formar las sílabas de mi nombre, y me estremecí, porque ningún sonido llegaba hasta mí."