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martes, 16 de noviembre de 2010

El discípulo

Aquel que tiene un Evangelio
que predicar a la Humanidad,
aunque lo sirva plenamente,
con el cuerpo, el alma y la inteligencia,
aunque por él
todos los días vaya al Calvario,
tendrá un Discípulo
que hará vana su labor.

Aquel que tiene un Evangelio
para que el mundo entero lo herede,
aunque lo grabe en el acero,
aunque lo esculpa en la piedra
para que nadie lo interprete mal
en los días venideros,
tendrá un Discípulo
que lo interpretará de mil maneras.

Es su Discípulo
(antes de que Sus huesos se hagan polvo)
quien cambiará los Mandamientos,
dividirá la Fe,
multiplicará los distingos,
racionalizará la Plegaria,
afirmando que el Maestro
hubiera hecho lo mismo.

Es su Discípulo
quien nos dirá
lo que el Maestro habría borrado
si viviera todavía,
lo que habría modificado
de lo que en otros tiempos dijo.
Es su Discípulo
quien hará esto y más

Aquel que tiene un Evangelio
por el cual se gana el Cielo
(Carpintero, o Camellero,
o soñador hijo de Maya),
será atravesado por muchas espadas
que mezclarán Su sangre con hiel;
¡pero de su propio Discípulo
recibirá la herida más honda!

Ruyard Kipling (traducción de José Bianco)

domingo, 14 de noviembre de 2010

Los gatos más grandes

Los gatos más grandes con ojos dorados
Miran afuera entre los barrotes.
Hay desiertos y diferentes cielos
y noches con diferentes estrellas.
Rondan por las montañas aromáticas;
Con igual ferocidad matan y se acoplan
Y mantienen libre la voluntad
Para vagar, vivir y beber hasta saciarse;
Pero más allá de su entendimiento
Esto sé yo:
El hombre quiere un poco y morirá por mucho tiempo.

Estas especies a través del desierto moran
Donde los tulipanes florecen entre piedras,
Ignorando que sufrirán cambios
O que los buitres picotearán sus huesos.
La fuerza es eterna para ellos,
Gobiernan el terror de la noche,
Cazan el ciervo en su fuga
Y con arrogancia hieren;
Pero yo soy sabia sí ellos son fuertes:
El amor de los hombres es transitorio como es larga la muerte.

Mas ¡qué poder de engaño!
Mi entendimiento se ha transformado en esperanza,
En este instante creo
En el amor y me burlo de la muerte.
Vine de ninguna parte y seré
fuerte, inmutable, rápida eternamente.
Soy un león, una piedra, un árbol,
Y como la estrella Polar en mí
Está clavado mi constante corazón en ti.
Ah, quede yo para siempre ciega
Con leones, tigres, leopardos y sus semejantes.

Traducción de Virginia Ocampo, este poema apareció en la revista Sur en el año 1947

lunes, 14 de junio de 2010

I

“...Bernardo Stocker aprendió a desconfiar de los impulsos generosos. Más tarde había conseguido reprimirlos. Compadecemos al prójimo, pensaba, en la medida en que somos capaces de auxiliarlo. Su dolor nos halaga con la conciencia de nuestro poder, por un instante nos equipara a los dioses. Pero el dolor verdadero no admite consuelo. Como este dolor nos humilla, optamos por ignorarlo. Rechazamos el estímulo que originaría en nosotros un proceso análogo, aunque de signo inverso, y el orgullo, que antes alineaba nuestras facultades del lado del corazón y nos inducía fácilmente a la ternura, ahora se vuelve hacia la inteligencia para buscar argumentos con que sofocar los arranques del corazón. Nos cerramos a la única tristeza que al herir nuestro amor propio lograría realmente entristecernos. (...)”


Extraído del cuento "Sombras suele vestir" de José Bianco, publicado por primera vez en la revista Sur, en Octubre de 1941