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lunes, 18 de octubre de 2010

El huesped

La ciudad inmóvil brilla bajo la luna,
alguien sin embargo ha encendido mi corazón,
arde contra el silencio de las viejas paredes.

Solo este fuego me acompaña en la ciudad nocturna
y fría,
es la ciudad a la que siempre entro por primera vez,
se calla frente a mí como un desconocido.

Alguien sin embargo me ha amado antes de aquí,
sobre estas piedras nos besamos a través de la noche,
alguien también tembló por mí bajo las madrugadas
de ceniza.

La impiadosa ciudad nunca da coartadas,
quién sino ella ha encendido este fuego.

Juan Gelman

sábado, 24 de julio de 2010

En la fecha

Solo de ti, lleno de ti,
esta tarde a las 7,
el ciudadano de tu ausencia
se palpaba la cara, la voz, los papelitos,
deveras comprobando
que tus ruidos andaban por sus huesos
y en general te habías ido.

Golpeó puertas, teléfonos.
La gran ciudad estaba equivocada sin tu pelo, señora,
y él sentía tirones detrás del corazón.

A lo mejor era el tabaco,
de todos modos yo soy otro:
un pedazo de ti,
alguien a quien castigan puertas, ruidos, teléfonos,
y, andá a saber por qué,
toda la parentela de la muerte.


Juan Gelman, poema extraído del libro "El juego en que andamos" (1959)

El juego en que andamos

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.


Juan Gelman, poema extraído del libro "El juego en que andamos" (1959)