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lunes, 6 de septiembre de 2010

Lo que yo quiero

I

Quiero ser la dos niñas de tus ojos
las metálicas cuerdas de tu voz,
el rubor de tu sien cuando meditas
y el origen tenaz de tu rubor

Quiero ser esas manos invisibles
que manejan por sí la Creación,
y formar con tus sueños y los míos
otro mundo mejor para los dos.
Eres tu, providencia de mi vida,
mi sostén, mi refugio, mi caudal:
cual si fueras mi madre yo te amo...
¡y todavía más!
II
Tengo celos del sol, porque te besa
con sus labios de luz y de calor,
del jazmín tropical y del jilguero
que decoran y alegran tu balcón.
Mando yo que ni el aire te sonreía:
ni los astros, ni el niño, ni la flor,
ni la Fe, ni el Amor, ni la Esperanza,
ni ninguno en lo eterno más que yo.
Eres tú, Soberana de mis noches,
mi constante, perpetuo cavilar:
ambicioso tu amor como la Gloria...
¡y todavía más!
III
Yo no quiero que alguno te consuele
si me mata la fuerza de tu amor...
¡si me matan los besos insaciables
fervorosos, ardientes que te doy!
Quiero yo que te invadan las tinieblas
cuando ya para mí no salga el sol.
Quiero yo que defiendas mi cadáver
del más leve ritual profanador.
Quiero yo que me nombres y conjures
sobre labios y frente y corazón.
Quiero yo que sucumbas o enloquezcas...
¡loca, sí, muerta, sí, te quiero yo!
Mi querida, mi bien, mi soberana,
mi refugio, mi sueño, mi caudal,
mi laurel, mi ambición, mi santa madre...
¡y todavía más!

Almafuerte

viernes, 27 de agosto de 2010

Molto piu avanti ancora!

Esta vida mendaz es un estrado

donde todo es estólido y fingido,

donde cada anfitrión guarda escondido

su verdadero ser, tras el tocado:


No digas tu verdad ni al más amado,

no demuestres temor ni al más temido,

no creas que jamas te hayan querido

por mas besos de amor que te hayan dado.


Mira como la nieve se deslíe

sin una queja de su labio yerto,

cómo ansia las nubes el desierto

sin que a ninguno su ansiedad confíe...


¡Trema como el infierno, pero rie!

¡Vive la vida plena, pero muerto!


Pedro Bonifacio Palacios

martes, 15 de junio de 2010

Castigo

Yo te juré mi amor sobre una tumba,
sobre su mármol santo!
¿Sabes tú las cenizas de qué muerta
conjuré temerario?

¿Sabes tú que los hijos de mi temple
saludan ese mármol,
con la faz en el polvo y sollozantes
en el polvo besando?

¿Sabes tú las cenizas de qué muerta
mintiendo, has profanado?
¡No los quieras oir, que tus oídos
ya no son un santuario!

¡No los quieras oir como hay rituales
secretos y sagrados,
hay tan augustos nombres que no todos
son dignos de escucharlos!

Yo te di un corazón joven y justo
¡por qué te lo habré dado!
¡Lo colmaste de besos, y una noche
te dio por devorarlo!

Y con ojos serenos¡El verdugo,
que cumple su mandato,
solicita perdón de las criaturas
que inmolará en el tajo!

¡Tu le viste, serena, indiferente,
gemir agonizando,
mientras tu roja sangre enrojecía
tus mejillas de nardo!

Y tus ojos ¡mis ojos de otro tiempo
que me temían tanto!
Ni una perla tuvieron, ni una sola:
¡eres de nieve y mármol!

¿Acaso el que me roba tus caricias
te habrá petrificado?
¿Acaso la ponzoña de Leteo
te inyectó a su contacto?

¿O pretendes probarme en los crisoles
de los celos amargos,
y me vas a mostrar cuanto me quieres,
después entre tus brazos?

¡No se prueban así con ignonimias,
corazones hidalgos!
¡No se templa el acero damasquino
metiéndolo en el fango!

Yo te alcé en mis estrofas, sobre todas,
hasta rozar los astros:
tócale a mi venganza de poeta,
¡dejarte abandonada en el espacio!


Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte)